Y que tantos infiernos
Estén siendo precisos
Por traeros al día
Con edenes concisos…

Para mis dulces hijos
Paraíso arraigado.
Toda mi sed lo vale,
Todo mi ser, tomadlo.

*

Tanto esfuerzo inventando
Complicaciones negras,
Tantos tonos de grises
En esta vil paleta.

Mar de avispas hambrientas
Rompen sus cascarones,
Alterada su siesta
Por nuestras rebeliones.

¿Tendrá el veneno suyo,
De sus salvajes picos,
Promesas de un sol nuevo
Tras del eterno exilio?

Mis hijos no nacidos,
Escuchadme en mi llanto
Que es de amor y esperanza,
De alegría y trabajo.

*

Vamos a imaginarte,
Realidad nuestra, hermosa;
Vamos a desearte
Con paciencia de rocas.

Con tesón de estalactita,
Vamos a irte insuflando
Embriones que un día
Alcen almas del barro.

Inyectarte querremos
Esta lágrima viva
Que ha vencido a las muertes,
¡Arma, gen, sacudida!

Morderé los insomnios
Hasta visualizarlo
Con la fe o con la entrega
De los desesperados.

Hasta verlo: ¡Miradlo!
El Nuevo Mundo,
El Nuevo Mundo,
El Nuevo Mundo…

*

Una tarde en el océano
Que sanó nuestras vegas:
Naranjas, olivares, espejos, olivares.

La extensión de mis sueños
Ha dado lugar a vuestros rostros:
Hijos míos,
Vuestras risas son
La perfección de mis hombros,
El brillo de mis cabellos;
Y vuestros juegos y caricias
El alto destino de mis manos,
Que ahora se extienden al cielo
Y tocan la tierra caliente que palpita
Como si yo fuese un mago,
Como si yo fuese un mago.

Vuestros cuerpecitos
Tibios y fulgurantes,
Corren,
Corren por blandas praderas,
Blandas son las selvas ante vuestra sabiduría,
Y postran sus blancos frutos
Al oíros reír,
Con vuestra risa que es como tinajas cayendo,
Y el barro destrozado dejando ir cataratas torrentes, cuarzos.

Al calor de las nuevas costas
Besáis a vuestra madre,

Que se estremece.
Vuestras pestañas abiertas
Son como el beso de la mariposa.
Vuestros miembros, fuertes.
Estáis ahítos de savia y de fe.
Sentaos y descansad en mi regazo:
Cuando me abrazáis, hijos míos,
Conozco el tiempo y las constelaciones,
Y toda la historia de esta sangre;
Conozco las dimensiones de los universos
Entre la mies fecunda,
En la luz de vuestra vida.

*

En un mundo nuevo
Ya os estoy sintiendo;
En un mundo sano
Mis hijos naciendo.

Bajo un cielo humano,
Sociedad de dioses:
Sólo con un gesto,
Tempestad de flores.

Paraíso arraigado
Para mis dulces hijos,
Paraíso de almendras,
Sal, canción y trigo.

Paraíso en escuchas,
Edén cooperativo.
El jazmín cotidiano,
Socialismo intuitivo.

Ya está decidido
Junto a mis hermanos:
He aquí la harina
Y aquí están las manos.

Pues desde el deseo
Vamos a sentirte,
Vamos a creerte
Hasta al fin crearte.

*

Mis hijos no nacidos
Escuchadme en mi llanto
Que es de amor y esperanza,
De alegría y trabajo.

Y sabed que os espero
Traspasado el fracaso,
Tras las guerras y el cieno
Os estaré esperando.

Después de los aullidos
Os estaré esperando;
Cuando lleguen los bálsamos
Os estaré esperando.

Cuando se laven las vegas
Os estaré esperando;
Cuando limpie el impulso
Yo os estaré esperando.

Desnudo en mi sonrisa
Os estaré esperando
Paz labrada en mi pecho:
Os estaré esperando,

Con las llagas aún frescas
Os estaré esperando,
Frescas de oro y laureles,
Yo os estaré esperando.

Así pues,
Venid.

Que así sea.

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Fotografía de Jorge Retamosa Bravo